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sábado, 25 de julio de 2009


CARTA A MI PADRE:

Papá:
si no fuera por ti,no habría aprendido la levedad que emana de todo,
y no pondría la sonrisa en tanta formalidad tan vana.

Si no fuera por ti, no sería experta en meterme por las fisuras de la vida
para sacar colores y músicas.

También tú me enseñaste la forma espléndida de hacer con los sabores del mundo
de un simple cena un banquete.

Contigo conocí el valor de los brindis,
y de cómo el vino es el mosto del corazón familiar.

Papá, de ti aprendí que la palabra inspira respeto, que hay que serle fiel, aunque duela,

y que el trabajo honrado es el fruto con el cual se corona la frente del heroísmo.

Por ti, por tu ternura y justicia, tengo firme el orgullo de ser mujer
y nunca supe de escalafones en asuntos de género.

Si no fuera por ti,
jamás habría volado por encima de lo aprendido
y no sería conciente del gran valor de nuestra pequeñez.

Papá, soy una parte de ti, que aun respira y siente,
y que siembra tu semilla en nuevos corazones.

Tu bien vales la eternidad.

3 comentarios:

Eduardo Roberto dijo...

muy sentido este recordar Clara, muy bueno, emocionante.

Céu de Buarque dijo...

Amo a mi papá por lo mismo y otras razones, tanto para agradecer, y esta carta es una joya, qué ventaja haber tenido padres que enseñen y rieguen con ternura nuestra vida, desde la infancia, cuanto marca en un ser humano la crianza, en este caso de parabienes,
concuerdo con E.R.
besos,
C.

Clara Schoenborn dijo...

Roberto: Gracias por apreciar mis palabras. Abrazos.

Ceu: tuvimos la mejor de las suertes. Un buen padre es la fortaleza interna de tod mujer, de lo contrario siempre nos creeremos menos. Besos.