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domingo, 23 de agosto de 2009

EL ÁNGEL DEGOLLADO

De la tierra brotaron
con su cuerpo reclamado por el fruto,
de la vida emergieron,
de una fuente libertaria donde el placer es guía,
donde el sol tiene por misión las pieles,
donde la sangre hierve con puño de simiente.




De las aves brotaron con sedosidad de pluma,
las plantas las parieron con susurros en sus voces,
con el lento aletear de sus pestañas.
En sus labios destilan las flores el conjuro,
entre sus piernas el felino remedó sus fauces
para atrapar con furia a las fuentes.


Pero la bestia infame destrozó la hechura,
impuso su manchón de escoria,
la bestia erigió su monumento a la cobardía
izando sobre el ángel su bandera de debilidad.

4 comentarios:

Angus dijo...

Bellísimo poema. Me gusta.

Clara Schoenborn dijo...

Gracias amigo Angus, por tu comentario. Me ha alegrado mucho. Un abrazo.

Magdalena Albero dijo...

Un poema magnífico, Clara.
Denuncia llena de fuerza y belleza.

Un afectuoso abrazo

Clara Schoenborn dijo...

Gracias Manena. Ni sabes cuánto me duelen estas mujeres, tal vez algo quedó reflejado en el poema. Besitos.