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martes, 25 de agosto de 2009

EL HAMBRE ES LO DE MENOS



No tengo hambre.
Muero porque todos se marcharon
y las espaldas no sienten.
Muero porque nadie me recuerda,
nadie tiene un pensamiento para salvar la luz.


No tengo hambre.
Tengo miedo de la oscuridad que me rodea,
de tantas manos apagadas.
Tengo tristeza porque he escuchado risas
y he visto lujos
desfilar impávidos detrás de mis lamentos.



No tengo hambre.
Muero de desilusión, de desesperanza,
por haber sido enviado a un paraíso prometido
y haber encontrado una jaula de verdugos.



2 comentarios:

Magdalena Albero dijo...

"No tengo hambre... muero de desesperanza..."

Me uno a tu grito...no sólo se muere de hambre, pero ¿cómo somos capaces de dejar que mueran de hambre?

Yo también temo la oscuridad de tantas manos apagadas.

Un afectuoso abrazo

Clara Schoenborn dijo...

Sí mi querida Magdalena: miramos muchas veces a aquellos que mueren de hambre como si su situación fuera asunto de otros, pero todos y cada uno de nosotros hemos contribuido de alguna manera a dichas muertes. Besos y gracias por el comentario.