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sábado, 29 de agosto de 2009

HOJA EN BLANCO

Siempre regreso a ti como a mí misma,
buscando en tu misterio las claves de inquietud
quizás repitiendo los surcos olvidados
o el lienzo que se inventa a golpe de sueños.

Me acojo entre tus aguas en rutas de tibieza,
acaso algún consuelo o por la voz del grito,
apenas me percibes en tu muda altivez
mientras yo esbozo mis trazos de emoción.

En ti todo lo dejo y todo me llevo,
somos dos preguntas en eterna respuesta,
en ti todo lo dejo como sangre rebosada,
de ti todo me llevo en el clímax del enigma.


2 comentarios:

Daniel dijo...

Me duelen estos versos, me regresan a esos surcos que no olvidé sino que no pude continuar sembrando.
Mi admiración para vos. Un beso.

Clara Schoenborn dijo...

Es cierto Daniel. Hay surcos que se quedan como en un eterno ruego, esperando ser sembrados, pero la vida es corta y el tiempo también. Besos.