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jueves, 22 de octubre de 2009

CANTO AL FUTURO







Habrá que escribirlo:


que el futuro inevitable penetrará los conductos.


Que se mancharán las paredes


que se cuajará el desconsuelo.






Habrá que romperle a las cadenas su ley de metal,


aunque la sangre bordee sus límites.






Tendremos que gritar,


con voces que cabalguen sobre derrames de trigo,


que regresen a sus fuentes las raíces del esfuerzo.






Habrá que tumbar las urnas de la inconciencia,


que se doble la dureza,


la ceguera de las lágrimas,


que desagüe el sufrimiento,


que se destaje el cántaro.






Ya no hay un escalón más para la herida,


los duelos se han hecho un círculo perfecto


por donde caerán los huesos del martirio.






Ya nadie podrá cerrar los párpados


pues las órbitas contendrán los ríos del pan,


y las manos buscarán las manos


para levantar las arcas hacia cuadros de equilibrio.


Entonces,


las muecas no serán sonrisas


si no la pulpa vívida de la cosecha,


el fruto pleno en las bocas.






Habrá que escribirlo:


con palabras suficientes para cruzar los fuegos,


con filos de bravura que rompan barricadas


y que el silencio sea el claudicar del tirano.






Llegará una hora mejor que todo el tiempo


un punto de libertad derramada entre sudores


y de todo el egoísmo sangrará la humanidad,


- primera imagen en los ojos de justicia -.






Habrá que destajar los nudos ,


que la tierra sea


fuente,


hogar.

2 comentarios:

Tajalâpiz dijo...

Hola;
Aquî te devuelvo la visita a Tajalâpiz que te agradezco. Hay harta madera en este poema, ganas de decir cosas y una visiôn que no me disgusta acerca del futuro.
Un saludo

Clara Schoenborn dijo...

Gracias por tu correspondencia. Es con todo gusto que pasé por tus letras y seguiré pasando sin duda, porque son muy buenas. Un abrazo.