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miércoles, 28 de octubre de 2009

INVENTARIO


Qué sería de nosotros



si nuestros avisos desgarrados


no hubieran cruzado los límites


y entre una multitud


las raíces mudas,


en la tierra


hubieran preferido su resguardo.






Qué sería de mí


sin tu madera arrebatada


y dónde estarías tú


sin mi ancla en la tormenta.


Cómo harías


para que el sol se complaciera  en las rendijas

o cómo escondería yo


los eclipses reticentes.






Vuelvo siempre al big bang


de nuestros dedos conquistados,


a la suerte incandescente


serpenteando en nuestras pieles,


ese abismo de luz


cuyo trayecto son los labios.






Qué sería de estas manos


tan minusválidas sin tus pliegues,


tal vez un cielo superpuesto



o la cicatriz parlanchina



de inventarte eternamente.




2 comentarios:

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

"La cicatriz parlanchina de inventarte etrenamente..." y hasta lo escribí sin copiarlo, porque ¿qué sería de mis manos de poeta sin poder recorrer una a una las letras de esta figura hermosa que creaste para recrearme?

Un abrazo (otro)

Clara Schoenborn dijo...

De eso se trata Francisco...de eso se trata. Este abrazo.