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jueves, 8 de octubre de 2009

MATINÉ


Son dos meras copas en la mesa,





las preseas de tu pregunta y mi sonrisa,




el espejo donde las uvas reflejan historias,




los caminos que terminarán en nuestra piel.










Nada cosecharíamos




sin este tiempo que insufla nuestros ríos,




sin esta ventana de secretos desenvueltos,




seríamos besos despojados de sus dedos




o caricias con conjuro de olvido.










Son dos meras copas y la tarde,




y una espera de frutos en las manos,




de la noche que nos concentre en un licor.




Olvidaremos el vino,




la vertiente que nos volvió almas,




y seremos cuerpos, amalgamas y aceite,




enlace de suspiros


y sudor.


2 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

la espera tensa las cuerdas del deseo,la espera de los amantes unidos por Baco...es un dulce deleite, hermoso.

Clara Schoenborn dijo...

Me alegro mucho te haya gustado. Un abrazo grande y besos.