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jueves, 15 de octubre de 2009

TODO EL CIELO PARA TODA LA LUZ



No me digas



de qué acero están hechas tus bases,


pues somos espuma en la fiebre,


y entre los dedos deshojamos vapores.






No quiero la sombra de la madera disecada,


ni el agua antigua de mejillas muertas,


- tus eclipses de mediodía -


solamente espero tu surtidor de sangre,


la galaxia que asombra esa esquina en tu pupila.






No quiero respuestas en el centro del misterio,


ahí donde cuaja el grito que desencaja la noche,


pretendo la inocencia completa del reloj


y que sea nuestro, sólo nuestro,


este océano de uvas y granadas.

3 comentarios:

La abuela frescotona dijo...

el misterio sustenta la atraccion,es un poema "precioso",trasmite esa urgencia de gozo sin tiempo ni final....

Silvia E Pérez Cruz dijo...

epa!!!!!!!!!!! divino, desborda pasión, como todas tus letras.
un fuerte abrazo,
silvia

Clara Schoenborn dijo...

Abue y Silvia: ¡Gracias a ambas!Es bonito vivir un amor nuevo sin que lo ensombrezca el pasado. De eso se trata el poema.Besitos por partida doble.