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jueves, 5 de noviembre de 2009

EL REBAÑO FELIZ.

Doblados por la mitad
de frente a la farsa universal.

La mirada en serie,
la sonrisa mueca,
el dolor amarrado.

¡No supures tu lágrima!
¡Camufla la herida!
¡Encubre tu enfermedad!

No seas espejo,
reflejo.

¡Cállate!
¡Escóndete!
¡Disfrázate!

Cercena tu cámara oscura.
Entra al teatro de sombras.

4 comentarios:

Óscar dijo...

"No seas espejo,
reflejo."

Parece un diálogo contigo misma mirándote en el espejo, o quizá con tu conciencia. Es un tema muy bergmaniano. Me ha gustado esa cámara oscura que usaban algunos pintores para retratar fielmente la realidad, aunque esto es un imposible.

Saludos, Clara.

La abuela frescotona dijo...

no ser un cordero mas de la majada,"no ser el espejo reflejo" ,refugiarse de la masa , buscar la esencia...

Clara Schoenborn dijo...

Tienes tanta razón Óscar, es un imposible, pero alivia hacer el intento. Gracias por tus palabras. Un abrazo.

Clara Schoenborn dijo...

Abuela: lastimosamente si intentamos salirnos de ese rebaño, los corderos en el redil nos proscriben y nos condenan. Tal vez la poesía es una forma de escapar, así sea un poco. Besos.