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domingo, 7 de febrero de 2010



El día de San Valentín amaneció

cuando la luz quiso hacer un nido en el trayecto de nuestras pupilas,

fue la tarde en que mi meta apareció en un beso

y entre las sombras sembramos lo denso del vino.



Así fue ese tiempo de mareas

una fiesta que no cesó en su intento de alegrías.

¿Acaso ese momento será siempre nuestro punto de encuentro?

San Valentín eterno,

-a las seis de la tarde-

Cuando la copa te espera recién fertilizada.

¡ A la hora del tacto, a la hora del derrame!

¡En el grito pleno en que nos diluimos!



San Valentín que ya no tiene nombre

porque se ha perpetuado en nuestro trance.

7 comentarios:

reltih dijo...

bueno, te confieso, no soy amante de días especiales, pero si me encanta lo qué tú escribes; ¡y no es ningún cumplido! eres demasiado brillante.
besos

Óscar dijo...

Me sorprende un poco leerte un poema sobre el día de San Valentín, y con bastante adelanto, por cierto. La primera estrofa es la que más me ha gustado, sobre todo estos versos: "cuando la luz quiso hacer un nido en el trayecto/de nuestras pupilas". Aquí el erotismo, lo dionisíaco, lo pone el vino.

Es un placer volver a leerte. Un abrazo, Clara.

Adolfo Payés dijo...

Que bello poema.. para estas fechas.. un lujo leerte..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Que disfrutes la semana que comienza..

Por mi ausencias me disculpo..

José Antonio dijo...

Me ha llamado la atención lo de San Valentín eterno. ¿Estás segura?Ummm, no sé, no sé.Hay un dicho que dice: "Lo poco gusta, lo mucho cansa". Eterno es mucho tiempo, no?
Como siempre, un placer la lectura.
Un fuerte abrazo.

ludmila dijo...

Hola Clara, me encanta como escribes, y te sigo leyendo Un besote.

Paco Alonso dijo...

Muy hermoso lo que nos ofreces en este día, es un placer siempre acercarse a tu espacio.

Gracias por compartir.

Cálido abrazo.

Marisol dijo...

La primera estrofa es rotundo, sí, es el adjetivo que más se le parece, aunque quisiera encontrar uno más completo.
'cuando la luz quiso hacer un nido en el trayecto de nuestras pupilas'
Qué versos tan delicados y románticos.
El último verso de la misma
'y entre las sombras sembramos lo denso del vino.'
Logra un eufemismo preciso y precioso.
Todos los días debería celebrarse el amor, a que sí.
Un abrazo.