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jueves, 22 de abril de 2010

Cuando la soledad nos testifica



Acuarios de átomos en el fantasma del tiempo,

nos tatuaron en el silencio un espejo,

-sin cinceles compasivos-

Como una cuerda colgada del caos,

debemos testificarnos perpetuamente en esa nada.



Esencia sin perdón que nos persigue,

aún en esta red de seres,

torre que sostiene nuestro compromiso de raíces.



Ahí acomodamos el rompecabezas de esta savia,

el espectro que autentica la existencia

y solamente entonces,

saciada de los jugos del ser,

puede la soledad beber su médula

y nosotros la nuestra.



Es por eso que,

amo el instante en que mi licor se arriesga a su sequía

y en la vía deambulan las memorias,

materializando estaciones de vida en su movimiento;

sin que el reloj les cuaje la sangre,

como cuarzos tejidos en la niebla.



Amo el instante en que soy,

afirmada en el descanso

de esta caravana.



13 comentarios:

reltih dijo...

hielo, piedra,metal. esto es agreste!! uffffff qué tajazo me diste!!
un abrazo

Pedro F. Báez dijo...

Clara, amiga, estoy desolado. Estuve unos minutos antes y te había escrito un hermoso comentario donde analizaba tu poema y te decía cosas que me hacía sentir y reflexionar... pero cuando llegó el momento de incorporarlo, recibí un ERROR 404 y todo se perdió, y aunque he intentado reproducirlo, ya no es igual, suena falso y rebuscado, porque no es lo que espontáneamente mi dictaron la cabeza, el corazón y los poros en aquel momento. Basta que sepas esto, que sí recuerdo, porque lo pensé y escribí al final de lo que te expresaba: "Cada vez que te visito, Clara, siento sobre mi pecho el peso monumental de tu elegante y callada congoja..." Un abrazo enorme y perdona la falla... Copiaré lo que me salga antes de subirlo, para la próxima. Es un privilegio enorme leerte y considerarme tu amigo. Abrazos fuertes.

Óscar dijo...

Un poema introspectivo de los que tanto te gusta escribir. Estoy de acuerdo con lo que dices: sólo en la soledad nos encontramos con nosotros mismos, con nuestra esencia.

Los primeros versos me han atraído sobremanera por las expresiones que utilizas: silencio, espejo, cinceles... También me ha encantado este verso:

"amo el instante en que mi licor se arriesga a su sequía"

Un abrazo, Clara.

José Antonio Fernández dijo...

Una poesía muy tuya, tiene la firma de tu escritura que ya se distingue y eso es dificil de conseguir.
Los tres últimos versos, están muy logrados. Son un remanso de paz dentro de esa soledad.
Con la foto has acertado. No hay mayor soledad que la esquina de una habitación en una gran ciudad llena de luces, de gente.
Abrazos.

Estrógena dijo...

Acabo de descubrir tu blog y me encanta lo que escribes... me hago seguidora ya mismo!! MUA

elblogdeestrogena.blogspot.com

Isabel dijo...

Será que siempre nos re-encontramos en nuestra más íntima soledad, la del poeta cuando escribe, y desde luego el cincel no se apiada cuando deja constancia de ésta.

Un abrazo y un placer, Clara

Marisol dijo...

Cuando te leo, Clara, me siento minúscula...
Este poema de corte, yo diría, filosófico, me ha encantado en su copiosa lluvia de ideas.
Las imágenes iniciales, me hiciron gravitar en el dolor.

'nos tatuaron en el silencio un espejo,
-sin cinceles compasivos-'
'debemos testificarnos perpetuamente en esa nada.'

Luego las meditaciones íntimas,
en la soledad podemos ser nosotros mismos, sin tratar incorporar en nosotros algo, o incorporarnos a algo.
La 'soledad creadora' tan amada por unos como odiada por otros.
'amo el instante en que mi licor se arriesga a su sequía'
'sin que el reloj les cuaje la sangre'

Es un placer leerte. Un abrazo infinito.

MuñEkiTa CaT dijo...

Hola¡
Permiteme presentarme soy Catherine, administradora de un directorio de blogs, visité tu blog y está genial,
me encantaría poner un link de tu blog en mi sitio web y así mis visitas puedan visitarlo tambien.
Si estas de acuerdo no dudes en escribirme a munekitacat@hotmail.com
Exitos con tu blog.
Un beso
Catherine

azul dijo...

Querida Clara:

Hoy le hablaste al papel desde la nada, echando imposibles redes hacia torres que ansían echar raíces y que, en su intento, se convierten en árboles, blandiendo ramas llenas de savia; ramas, cuajadas de niebla que vuelven a la nada, a la soledad, a ser torres, en el mismo centro de tu ser, en tu médula, y ya allí, aprecian lo que les queda: esa sequía, cuajándose, descansando pero en pleno movimiento. Y en el movimiento: pese a la soledad, ¿la vida? Preciso y precioso. Tuyo. Gracias, Clara.

La abuela frescotona dijo...

CLARA, CUANDO LEO TUS ESCRITOS, PIENSO, COMO SERÁ UNA CHARLA CONTIGO?
LA ESENCIA DE HUMANIDAD QUE NOS CONTIENE, ESTÁ ATADA A ESA INDIVIDUALIDAD, QUE NOS OBLIGA A ENFRENTARNOS EN LOS ESPEJOS VACÍOS QUE VAMOS DEJANDO DETRÁS.
POR QUE SERÁ, QUE HAY PERSONAS QUE SOLEMOS VER LA VIDA DETRÁS DE UN VIDRIO, QUE NOS MANTIENE EN UN LUGAR LEJANO, DESEANDO, ENTRAR A ESE MUNDO, SIN PODER LOGRARLO
DEJO UN ABRAZO PARA TI, QUERIDA AMIGA

Natalia Myer dijo...

Clara espectacular simplemente, mereces todos los elogios

Saludos
Natu

Andrés Díaz Castro(Andestdi) dijo...

Clara, estuviste por mi blog, ya yo había estado en este y no pude hacer otra cosa que seguirlo. Me gustó tu poesía, es hermosa y profunda. Este poema en particular me gusta mucho. Me encanta la siguiente estrofa:
Amo el instante que soy
afirmada en el descanso
de esta caravana.

Yo también amo el instante, sólo en él se es. Volveré una y otra vez por aquí, te espero también en mis dunas. Un abrazo desde Canarias.

Mariela Marianetti dijo...

Precioso poema Clara, llega a lo profundo del alma en esa soledad que a veces, abraza el alma.

Un fraternal saludo desde Mendoza