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sábado, 15 de mayo de 2010

PARA UN POETA SIEMPRE TRISTE


















Quién sabe cuándo te cansaste,



por qué ni el diluvio penetra tu ventana,


quién sabe,


de que están hechas las paredes de tu sarcófago,


en qué desierto te hirió esa lágrima de hiel.






Hay pasadizos irrecuperables, lo sé,


todo animal nocturno ama su sombra,


se arropa con el hielo que suda su coraza


y no hay aldabas que se apiaden de su espiral.






Ni la persistente hiedra podrá hablarte,


ni mucho menos la flor con su halo irreflexivo,


tampoco el verso que te busca en su afán


y termina siempre ciego,


mutilado.





14 comentarios:

Mariela Marianetti dijo...

Quien sabe de la profunda melancolìa de algunos seres y su origen... sòlo el alma de esos seres que viven con su nostalgia a cuestas.

Un poema profundamente emocional Clara.

Es un gusto leerte Poetisa.

Cordiales saludos

El Drac dijo...

Y creo que , en los que amamos el arte, lo más triste es precisamente no poder hacer arte, que ya el mundo nos haya cubierto todo, la piel, los ojos, la cabeza. Qué buen poema, un gran abrazo

Natalia Myer dijo...

Clarita que gustó leerte, tu poema es muy bello, porque aguarda el sentir melancólico,tan presente y sutil para conmover y profundo para reflexionar. El titulo me recuerda esto

"Sólo me queda el gozo de estar triste, esa vana costumbre que me inclina, al sur, a cierta puerta, a cierta esquina" J.L. Borgues

Un abrazoo!

Pedro F. Báez dijo...

¿Qué poeta no es triste por naturaleza, amiga mía? ¿Cómo admirar la belleza y lo invisible del entorno sin mirarlo a través del magnificado caleidoscopio del llanto? ¿Cómo hablar del dolor ajeno sin meterte en él, sentirlo y sangrarlo? ¿Cómo cantar al amor sin primero gozar y sufrir de amores? ¿Cómo intentar una entrega en versos si no somos capaces de entregarnos, renunciando a convencionalismos y lógica? ¿Cómo llorar o abrazar a la muerte si no hemos sentido sobre la nuca el gélido soplo de su elegante andar bordado de finalidades? Es airosa y exquisitamente brillante tu reflexión en este poema que ahonda en el sentimiento y la psiquis del creador, hurgando hasta encontrar la esencia misma del poeta, desnudo y temblando frente al espejo que refleja su propia infinita belleza y toda la magnificencia de su limitación y soledad interiores. Un triunfo para los sentidos leerte. Un ejercicio de alto intelecto adentrarse en tu mundo para descubrir tus claves. Una experiencia, en resumen, extremadamente gratificadora y edificante. Te abrazo y te beso, Clara. Feliz fin de semana para ti también.

azul dijo...

Querida Clara:

Como siempre, ilustras tu poesía con hermosas imágenes: no sólo las del lienzo, sino las que pueblan tu poema: me ha gustado mucho la imagen de ese "diluvio que no penetra la ventana", pero, sobre todo, me he quedado sobrecogida con “se arropa con el hielo que suda su coraza” y “ni la persistente hiedra podrá hablarte”, bellísimas. ¡Y qué decir de ese final lapidario, “y termina siempre ciego, mutilado”. Mucha tristeza contenida pero desbordante. Siempre es un placer leerte. Abrazo azul.

José Antonio Fernández dijo...

Realmente bueno. En ese poema nos podemos reflejar muchos, aunque yo cambiaba tristeza por melancolía.
Me ha encantado todo en su conjunto.
Un abrazo, y que sigas con esa racha, parece que has sido tocada por la varita.

Óscar dijo...

"en qué desierto te hirió esa lágrima de hiel"

No sé por qué, pero mientras leía este verso, uno de mis preferidos del poema, pensaba en "sal" en lugar de "hiel".

Hay otro que también me ha encantado: "todo animal nocturno ama su sombra".

Por último, el verso ciego y mutilado cala hondo.

Yo también soy de la opinión de que para escribir poesía has de conocer bien la tristeza; más aún, estar enamorado de ella.

Un abrazo, Clara.

Isabel dijo...

todo animal nocturno ama su sombra,
se arropa con el hielo que suda su coraza
y no hay aldabas que se apiaden de su espiral.

Qué verdad tan grande, cuando nos invade la tristeza y sobre todo cuando no queremos salir de ella, porque nos hemos hecho a su sombra, a su frío, pero de donde salen hermosos poemas..

Un abrazo Clara

Marisol dijo...

Tu poema es un torbellino, Clara, que toma al lector y lo adentra a su mismo orígen, lo posee y lo sacude.
Las metáforas están muy cuidadas, la intensidad de las imágenes, estremece, provoca leerte y re leerte, analíticamente en cada verso.
'En qué desierto te hirió esa lágrima de hiel'
'todo animal nocturno ama su sombra'
La última estrofa es la estocada final:
'tampoco el verso que te busca en su afán
y termina siempre ciego,
mutilado.'

Si viviéramos en la misma ciudad, seguro que aprendería mucho de ti. Tal vez un día vengas a Perú, o yo pase por Colombia.
Un abrazo fortísimo y afectuoso, con mi admiración.

Luis dijo...

Qué mundo ese del poeta, del creador o contador de cualquier historia, que desde la orilla que concede la nostalgia, las tristeza, la desesperanza se lanza a averiguar y trabajar sobre esa sombra que nos envuelve a todos y que se duerme cada noche en nuestra almohada. Un bello trabajo el de poeta, pero al tiempo, que gran plenitud se respira cuando al fin de muchos días, se logra dar forma al alma humana.
Un saludo

reltih dijo...

Clara, se me apretó el pecho.... ufffff qué tema!!!
besos

La abuela frescotona dijo...

QUE PUDO HABER LASTIMADO AL POETA, Y LLEVADO LAS PALABRAS,QUE PUDO ROMPER SU CORAZÓN.
QUE TRISTE ES VER EL ARTE ENMUDECIDO POR LA PENA.
HERMOSO ESCRITO
UN ABRAZO ESTIMADA CLARA

emilio dijo...

Pero los versos pueden ser agridulces, aunque la vida no lo sea.
Sólo espero que sea el caso de ese poeta, y que la vida le sea grata.

Un abrazo.

Jesslo dijo...

Hay pasadizos irrecuperables en toda vida que se precie de tal. Al poeta, su cualidad sensible, le otorga una herramienta; su forma de expresión que ayuda a exprimir la melancolía y la tristeza perenne, sacando de ello una belleza sin igual. Tus letras, trajeron a mi memoria el poema "Melancolía" de F. Nietzsche. Muy bello. Saludos.