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miércoles, 12 de mayo de 2010

POEMA NÚMERO CUARENTA Y CINCO MIL

Fotografía de Katiachausheva. Link:



Voy a abrirme a tu calor en el centro de mi nido,



con tu pecho en el cenit cual hamaca agitada,



que me cerquen tus rodillas porque te dejo ser dueño,



mientras cierro mis ojos para que me ahogue tu mar.







Quiero hacerme una cobija con tu caricia larga,



con la lana que desprende tu selva en libertad,



liberaré cuatro gritos en mi guitarra sedienta,



para la saciedad de tu lengua,



para tus dedos en flor.



13 comentarios:

Mariela Marianetti dijo...

Dulces metàforas, estimada Clara, definen un poema tan profundo como cada sentimiento que alberga.

Cordiales saludos Poetisa

Mariela

azul dijo...

Me ha encantado. Es precioso, pero ese "que me cerquen tus rodillas porque TE dejo ser MI dueño para que ME ahogue TU mar..." es espléndido y el final, "para la saciedad de tu lengua, para tus dedos en flor" apoteósico: la pasión hecha caricia. ¡Espléndido! Me voy a dormir, con tu poema in mente. Abrazo azul

La abuela frescotona dijo...

QUE APASIONADA ENTREGA, QUE DULCE ABANDONO AL EROTISMO, IMAGINO ESOS AMANTES ASUMIENDO SUS CUERPOS, CONJUGANDO EL DESEO.
ME ENCANTA, SI FUESE JOVEN TE LO ROBARÍA, PARA DÁRSELO A MI AMOR, Y DECIR QUE YO LO ESCRIBÍ.
TE ABRAZO CLARA

reltih dijo...

lindo, precioso, maravilloso escrito.
45.000 mil besos para ti, mi apreciada paisana.

Pedro F. Báez dijo...

Clara mía, sea éste tu poema número cuarenta y cinco mil o el número cuatrocientos, te aseguro que es la descripción y desarrollo del coito más bellos y sensuales que haya jamás leído, narrado desde la perspectiva de una mujer que se entrega sin restricciones y se sumerge en el goce de la entrega. La hembra de tu poema se ofrece con absoluto y férreo control del proceso, aunque parezca lo opuesto. El hombre, el macho, es instrumento, es complemento, es compañero de aventura y de placer, pero con ella llevando la voz cantante y soberana, porque se deja hacer y quiere que le hagan. Finísimo, rebosante, ardiente poema amoroso del más depurado e incitante erotismo. A tus pies.

Óscar dijo...

Ese último verso, "para tus dedos en flor", me ha parecido precioso. También destacaría el primero: "Voy a abrirme a tu calor en el centro de mi nido", que rebosa ternura por los cuatro costados. Esta otra imagen de la primera estrofa: "mientras cierro mis ojos para que me ahogue tu mar" representa a la perfección esa inmersión que es la pasión y el deseo amoroso.

Breve poema, con un enigmático título, que se disfruta enormemente.

Un abrazo, Clara.

José Antonio Fernández dijo...

¡Muy bueno!! Extremadamente sugerente. Me ha encantado, vamos.
Las imágenes, finas y seductoras, nada cursis.
Te felicito.
P.D.: buen gusto con el enlace de la foto.

Isabel dijo...

poema número cuarenta y cinco mil? y los que te quedan... y si son así de apasionados que sigan sumando, Clara, me ha fascinado este poema de posesión de sumisión, lo leo y leo y más me gusta, el verso final es sublime...

besos y que siga la poesía y la vida

Luis dijo...

Sabes cómo trasmitir sentimientos desde las metáforas acertadas que tan sutilmente utilizas.
Un verdadero placer leerte siempre.
Un abrazo.

Jesslo dijo...

Transmites perfectamente deseo, pasión y entrega. Si me permites me quedo con tu frase "Quiero hacerme una cobija con tu caricia larga" Saludos.

Marisol dijo...

Me fascina tu imaginación, Clara, sobre todo con la poesía erótica. Y es que tus metáforas son muy cuidadas, hablan de la pasión, sin usar un vocabulario explícito.
'mientras cierro mis ojos para que me ahogue tu mar.'
'Quiero hacerme una cobija con tu caricia larga,
con la lana que desprende tu selva en libertad'
El final es magnífico.
Un gran abrazo.

emilio dijo...

Muy bueno tu trabajo. Es grande.

Un abrazo.

Liz Barrio dijo...

Tu poesía, querida poeta, es un obsequio de la vida. Aprender, disfrutar, sentir al leerte. Gracias siempre y un beso con mi admiración y cariño