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sábado, 12 de febrero de 2011

EL TIEMPO A LAS 18:00 HORAS















No lo hallamos


cuando cae la fruta sin su grito,

no está

en la saturación de las miradas,

simplemente es una linea en su obsesión,

-una mandíbula intocable-.



Nada tiene que ver

con la mueca deforme del espejo,

-todo obedece a un viaje sin retorno-

pero nos gusta acaparar esas mentiras,

colgarlas en las murallas del éter.



Al amanecer,

parece que todas las ventanas hablaran,

le creemos a esa canción en el mármol,

luego,

nos pesa mucho el retroceso,

la tragedia absoluta de la sombra.



¡Cuánto dejamos!



Tal vez nada.



¡Tal vez por eso es mucho!



Tanta semilla supuesta.

¡Tanta, que se torna cimiento!



Como hacer

para retroceder el laberinto,

para que hable al fin

alguna ley.



Es mejor

no salir del escenario.

Cuidado.

El olvido

está detrás de las paredes,

cuando la tarde

trae su hora gris.


10 comentarios:

RELTIH dijo...

MUY INTERESANTE PROFUNDIDAD... Y EL OCASO DE LA VIDA, DE SEGURO DEBE DEJAR MUCHAS EDIFICACIONES.
BESOS

Mamen Alegre dijo...

No salir del escenario...

Cuidado, este poema toca dentro.

Un abrazo Clara, un gusto leerte.

José Antonio Fernández dijo...

Por fin, Clara!!
Es un gozo leerte y releerte. Este poema lo he leido varias veces para disfrutarlo bien.
Ese tiempo, si pudieramos domesticarlo, eh.
Un gran abrazo.

Silvia E Pérez Cruz dijo...

Qué regalo leerte Clara!!! Ese final... "El olvido
está detrás de las paredes,
cuando la tarde
trae su hora gris." Bello!
Un abrazo grande,

Pedro F. Báez dijo...

Regresas magnífica y casi insondable; arropada, sin embargo, entre destellos de luz y avatares de sombra. Cabalísticas e inquietante las imágenes que calzan tu verbo. La incertidumbre hecha raíz, semilla y fruto, para entregarse, infinitamente, al ciclo que no recesa. Siempre, siempre te lo digo, Clara, pero he de reiterarlo. Es todo un ejercicio de lujo leerte y adentrarse en tu mundo. Mi cariño, mi admiración y mi beso para ti. Espero que las aguas estén tomando ya su cauce.

Isabel Moncayo Moreno dijo...

Clara, una confesión atrevida, nos mentimos las verdades, alguien dijo...

También me ha gustado mucho la flor del ceibo, ( algún día la colgaré también junto a una poesía... algún día..) No sé si sabes, supongo que sí, que según la leyenda el ceibo encarna a una raza pura que ya no existe.. o igual ése es el fondo de tu poema...

Un beso

Marisol dijo...

Eres profunda, Clara, me gusta ese matiz filosófico que adorna tu poesía, tus metáforas que dicen tanto y pueden ser interpretadas de tantas formas.
'¡Cuánto dejamos!
Tal vez nada.
¡Tal vez por eso es mucho!'
'Es mejor
no salir del escenario.'

Muchas veces he pensando en eso, qué hago de mi vida, cómo pasa el tiempo, cómo lo desperdicio. Qué esperan que haga, que espero ser... o qué esperaba y por qué no lo soy.

El tiempo es un verdugo, y la vida su azote.

Te echaba de menos.Un gran abrazo.

Andrés dijo...

Amiga, hermoso y sugerente poema sobre el fascinante tema del tiempo. Es un inmenso placer volverte a leer. Por un tiempo no pude hacerlo, pues por no sé que razón, aparecía que tu blog era solo para invitados, pero en fin, aquí estamos de nuevo para permanecer. Un fuerte abrazo Clara.

María dijo...

Este poema es magnífico, imagenes intensas y cargados de reflexión. Un regalo, lo leo y lo vuelvo a leer.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola!Clara. ese poema esta muy bello, muchas felicitaciones para ti