Mírame con mis ojos.
Quiero reconocer
el calor de mis aguas,
mirar en el tiempo
esas travesías,
quizás las luchas
que no quise abandonar.
Aúlla.
Quiero conocerte.
Sé que estás ahí,
cuando aparto la mirada
para no morder,
cuando espero la noche
y armo una cama
de luna y candela.
Saldré en la sombra
a recolectar tus huesos,
los despertaré
con mi canto de siglos.
Sé que estás ahí.
Porque adivino el futuro,
lo que callan las puertas,
porque sé donde está
el hogar de mi sangre,
porque soy música
y sabia
y bailarina de viento.
Te siento,
en el infinito mundo
detrás del silencio,
agazapada y triunfante,
como marea en el instinto.
Aúlla,
como siempre,
debajo de mi almohada,
renaciendo en el revés del día,
con tus garras de dama.

8 comentarios:
ESOOOOOOO, ME ENCANTA SU DETERMINACIÓN!!!!
BESOS QUERIDA PAISANA
Últimanente te prodigas poco pero cuando lo haces es un gozo.
Un abrazo amiga Clara.
Una transfiguración que deja el llanto y el aullido en el trasfondo del leerlo.
Frescura y una técnica, perfecta...
Amiga, espero con ansias tu libro, ojalá pueda acceder a él
un abrazo
Madre, el poder en tus ojos y tus manos lo dicen todo!!! Esa pluma que desborda la fuerza de un ser valiente!!!! Me encanta leer y más a una loba pitonisa jajajaja Besos cósmicos para tiiiii
Un poema que llama, que aulla y araña con sus garras, un poema intenso, y sabio.
Gracias Clara, a mi también me encanta pasar por aquí.
Un beso.
Me encanta Clara, que cuando llego aquí y te leo, es una experiencia única. Puedo amoldar, si me permites, cada poema, a significados nuevos, a diferentes fantasías cada vez.
Te reconozco en tu poesía:
'porque sé donde está
el hogar de mi sangre'
Un gran abrazo.
Es un poema muy valiente, a mi entender, reconocernos a nosotros mismos como lobos y no como corderos, me gustó mucho Clara, tiene mucha fuerza.
Una loba que se mira en el otro como en un espejo y le da ánimos con su canto de hermano; a esa la guia el instinto.
Hermoso como siempre.
Saludos,
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