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lunes, 27 de junio de 2011

DIAMANTINO


No recuerdo cómo era.
Era un ácido con sabor a piel
o tal vez era el atardecer
con esos ojos
siempre reacios a cerrarse.
¿O era el sol?
No recuerdo ahora
-aunque puedo verlo-
a pesar de estar ciega.


12 comentarios:

José Antonio Fernández dijo...

Vaya, me gustó. Lo he leido varias veces y ese "a pesar de estar ciega" se queda retumbando un buen rato. Te felicito, amiga Clara.

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

¿Cómo llegar a ese nivel de abstracción creando belleza? Esta y otras tantas preguntas me surgen cada vez que te leo...

Tengo un conjunto de vocablos tuyos... y los repaso, más con admiración que con otro ánimo, aunque son mi acicate para descifrar el secreto. No ha sido posible... ni lo será

Te abrazo Clara (la poeta)

María dijo...

Magnífica reflexión hecha poesía.
Te veo mirando con los ojos de un corazón desamparado.
Gracias por este instante de belleza.
Abrazos

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Clara:

Tal vez, lo miras con los ojos del corazón.

Abrazos.

Alimontero dijo...

Hola mujer!! qué tal!
admiro a todo aquél o aquella que haga poesía....;-)
Es un don especial que da el Universo al Ser que lo expone...un regalo y su unica "obligación" es entregarla....
Y lo haces tan bien....;-)

Un abrazo y que tengas una bella semana!

ali

Ulisa dijo...

Ciega de papel y no de letras, ciega de palabras no de verso.
Te prefiero ciega antes que muda o iletrada mi estimada poeta.

Me da gusto leerte y sigo abrigando tus preguntas por miedo al resfrío.

Abrazo.

Clara Schoenborn dijo...

Gracias a mis amigos lectores. Gracias por sus lecturas y comentarios que nutren y le dan significado a lo que escribo. Un abrazo con todo afceto.

Pury dijo...

Eres una genia, dices tanto en tan pocas letras

RELTIH dijo...

SENTÍ IVERNAR.
UN ABRAZO

Marisol dijo...

Es un corto precioso, Clara. Siempre he admirado tu abstracción y ese lenguaje que inventas, tan tuyo.
No me esperaba el final, pero es rotundo.
Me ha dejado las fibras del corazón expuestas.
Un gran abrazo.

Ranita Azul dijo...

Penetrar en la ceguera auténtica es un debate interior con lo semejante, cuando la luz es la ausencia de lo exterior. Sentirse en piel ajena ya es un esfuerzo moral muy importante; pero expresar el poema supone una habilidad singular de mucha sensibilidad, pues utilizas la forma de lo que intuyes que siente un invidente.

Mi abrazo