Siempre estamos buscando una casa
que tenga su cosecha de naranjas,
queremos llegar a ese puerto
que resguarde las creencias.
En envoltorios de papel de seda,
en días con memoria,
vamos dejando colgados
nuestros pedacitos de ruego
luego tenemos que exhibirnos
en algún aviso de neón,
ofrecernos en la “hora feliz”
-“dos por uno”-
Más
¡más!
más de ese líquido dulce
hacia su copa embrujada.
Tal vez todo pasa porque
hay algo de nosotros mismos
que tenemos que olvidar
algo que camuflamos en catedrales,
en la caricia y sus embudos.
En la cajita de música,
mientras tanto,
el mismo silencio.

5 comentarios:
SI, "HAY QUE ENTREGAR SIN NADA A CAMBIO". EXCELENTE TEXTO.
UN ABRAZO
''En la cajita de música,
mientras tanto,
el silencio continúa atado
a su punto de llegada.''
El final me enamoró.
Un saludo!
Sigues teniendo, amiga Clara, el secreto y el misterio... el códice afilado... la palabra dicha y no dicha... el mínimo común de los mortales (entre quienes me cuento).
Después de leerte varias veces, sólo consigo pasar del arrobo a la más infantila admiraciòn.
Un abrazo, poeta
Es un poema lleno de misterio, preguntas que no logro responder, y otras tantas que no logro descifrar.
Puedo leerlo muchas veces y me deja la sensación de querer leerlo una vez más.
Tal vez porque en tu poema, 'el silencio -que habla- continúa atado a su punto de llegada'. Sí, que me impactó el final.
Un abrazo.
Realmente sublime...Me ha encantado..Gracias por compartir tan preciosos textos. Un saludo!!
Si quiere puedes echarle un vistazo a nuestro blog:
http://jaymagallery.blogspot.com/
Gracias por todo,
María
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