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jueves, 17 de mayo de 2012

Los Girasoles de Van Gogh



Pongo la seda del cuadro sobre mi cara,
me tocan sus dedos tibios
tan ausentes de la muerte.

Huele a lapislázulis en azúcar
a trementina de abril
a una copa con perfume en sus grietas.

Muerdo su piel tan callada
lamo el aliño rancio de su inocencia:
el sabor de una pared es noble cuando está triste,
es agria una flor, y sin orgullo,
 si fue pintada por un loco.

Puedo escucharlo lloriquear en las esquinas,
es muy anciano y ya no reconoce
las caras de quienes lo miran.

(Los cuadros quieren ser olvidados
quieren morir como todo lo que es bello.)

Hay vino adentro del jarrón
contiene un sabor de labios
que gritaron en primavera.

Ese vino se derrama cada medianoche
sobre otros licores errantes,
ellos buscan la cordura que perdieron
para convertirse en lágrimas
que los pinceles no dibujaron.

4 comentarios:

María dijo...

Hermoso homenaje al maestro.
Vas evocando sensaciones, sabores, olores; también escuchas el llanto de Van Gogh, su tristeza, su dolor.
En la figura del vino nos hablas de la esencia del genio, y vas más allá hablándonos de su figura errante y de sus búsquedas.
Un placer recorrer tu espacio.
Un abrazo

Andrés dijo...

Amiga, muy hermoso, tremendamente sugerente, este homenaje no al pintor, sino a la obra, esa flor sin orgullo, nacida de un pincel movido por la genialidad y la locura. ¡Formidable! Un fuerte abrazo, Clara.

Isabel Expósito dijo...

Lleno de bellas imágenes este poema tuyo. Pintas con palabras. Me ha encantado. Volveré a visitarte. Un abrazo

palabrasenbitacora.blogspot.com

cirugia plastica de parpados dijo...

sencillamente excelente... todos y cada uno de tus post so bellisimos y se nota que las palabras brotan de lo mas profundo de tu ser...... a mi tb me encanta la escritura y la poesia y en mis ratos libres me gusta recorrer blogs en busca de talento y el tuyo me ha maravillado
felicitacionees
saludos