StatCounter

martes, 4 de diciembre de 2012

La tía Margot





Incrustación que perdió su cielo.


Brillo que mutó en agua salada
mucho antes de mi nacimiento
sin que jamás desaparecieran 
sus cantos de ave profética.


Era mi tía en esa prisión de guerra
cuando habitó un peñasco 
coronado de águilas negras.

También lo era cuando 
en una jaula envenenada
se convirtió en un colibrí 
succionado por una corriente azul.


Pero ese espacio tan inmenso 
no pudo confinarnos a la nada.


Sé a qué saben sus pastelillos de manzana
y la he visto salir descongelada de la tierra
tibia y sonriente al borde de un canto sagrado.


Conozco su mirada como un río poco después del beso
y esas manos partidas por un ojo violento
siempre me encuentran -niña de los callejones.


Sus trineos cruzan mis aguaceros verticales,
en silencio,  porque era silenciosa.


Nació con mucho tiempo,  aunque con poca vida.


Pero yo he tenido vida para contener su tiempo.