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sábado, 6 de diciembre de 2014

Moscas en la plaza

Beber de todo no es posible
si en la arena no hay sed
si pisamos con los deseos
y tantos nos desconocen.

Para ser libre hay que ser uno solo
sin moscas
sin la herida
sin los ojos al revés.
Uno solo y distante
lejos del tiempo inventado
del insecto fiel a su mal.

Es inútil pertenecer a una especie
pisar una huella es como callar
volar es ser más que un pájaro

Para ser libre hay que escapar
del  nido,
del otro,
de la blanda lengua,
del puñal.

Solo uno
y pagar el precio:

Nadie perdona el vuelo

solo se perdona la caída.


domingo, 2 de noviembre de 2014

De las virtudes y de las pasiones


Tengo dentro de mí
un odio que es un cristal
una astucia multicolor
tengo un ángel con su violencia.

Me llena el amor sin jinete
la paciencia desorillada
y una compasión que a la vez es triste.

Todo ello para convencerme de mí misma.

Divididiéndome y multiplicándome  
hasta desaparecer
y constreñida a certificar las tablas de la ley.

domingo, 19 de octubre de 2014

Del libro inédito "Animalario"


Dedicado a Luis Ángel Marín Ibáñez























Hay un águila volando en la noche.
Quiere alcanzar nuestra música herida
el himno de los ángeles encarnados.
Le arrojamos pedazos de nacimiento,
la osadía de esa primer mirada
algo que una su vuelo a nuestra melancolía.
Flotantes entre dos libertades.
Una,  que no es más que esencia,
la otra, un viaje truncado por la ley.

Queremos que el águila amanezca
que resista en la verdad de sus alas.
Pero ella ya ha decidido su dios.
No come ni busca nuestro alimento.
Todo lo sostiene en preguntas y en rocas,
en un cielo rebelde que no llama a nadie.
Vuela en la coartada de nuestro sueño
así  jamás hayamos aprendido a soñar.

Nos parecemos.
Pero nunca nos miramos.

Sentimos caer sobre nosotros
            las lágrimas del águila

martes, 22 de julio de 2014

Decálogo agudo

(Poema leído durante mi participación en el XIV Festival internacional de poesía de Cali este mes)


No voy a conformarme con mi cuerpo,
en alguna palabra estará mi clave.

Antes que alguien note mi ausencia,  
encontraré un pasadizo hacia el árbol
                   o hacia la trashumancia.

No voy a cargar tampoco con mis creencias.
Que los bolsillos son bocas y no destinos.

Me transformaré de pronto en retazo de fiera.

Amnésica de mi óxido,
buscaré la humedad de todo lo negado sobre la  tierra.

Todas las sumatorias dan cero,
todo cálculo viaja hacia el infinito.
¿Por qué tengo que tener peso y un nombre?

Olvidaré ese nombre,
para recordar las voces que me llamaron.

Olvidaré mi cuerpo
para recuperar la mano levitante
del hombre que siendo mío,
confió mil veces en la distancia.

No quiero aceptarme como si nada,
inyectada de vida y aérea.
Un disfraz puede ser más valioso que un fantasma.

No pienso dormir al otro lado de la vigilia
pues una hora larga se volvió mi tiempo.
El tiempo debe ser combustible,
ser el verdadero creador,
tener su misma crueldad.

No quiero ser otra,  ni  la misma,  ni nadie.

De todas maneras me deshago,

como un abismo más allá.

jueves, 3 de abril de 2014

Un camino tras su camino

Duendes en el hueco de mi pared,
ratones, floreros, una paloma.


Ninguno se quedó en mis ojos
por lo tanto la rotura llama al viento.


Un nombre se ha quedado afuera.


Salgo a encontrarlo.


Se pega a mi sonido,
susurra exactitudes.


Ya llega con todo su silencio

y yo sin saber rezar.



sábado, 15 de febrero de 2014

Anti-funeral

"Casa Profunda" de Silvina Socolovsky

Voy a seguir viviendo como si estuviera muerta,
con esa maravillosa sensación de habitar casas profundas.

Con los ojos enclavados en la viscosidad,
tan lejos de la proyección que llegue al paraíso.

Vivir sin estar,  lejos de todos y con todos,
limitando conmigo y las aves.

Qué bello es vivir la muerte en la existencia.
Se vive arriba, siempre arriba.
Se vive abajo, siempre abajo.
Nunca en un sofá o bajo las sábanas.
El alimento llega de nada, el aire del vacío.

Me transformo en pez que respira de su ahogo,
una espléndida carencia tan grande como Dios.

Arrorró mi muerte...arrorró mi niña.
Duérmete pronto,  vida mía,
en mí tan muerta como tú tan viva.

Muérete en mí,  vida mía, 
para que viva -viva de muerte- y no de vida.