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sábado, 15 de febrero de 2014

Anti-funeral

"Casa Profunda" de Silvina Socolovsky

Voy a seguir viviendo como si estuviera muerta,
con esa maravillosa sensación de habitar casas profundas.

Con los ojos enclavados en la viscosidad,
tan lejos de la proyección que llegue al paraíso.

Vivir sin estar,  lejos de todos y con todos,
limitando conmigo y las aves.

Qué bello es vivir la muerte en la existencia.
Se vive arriba, siempre arriba.
Se vive abajo, siempre abajo.
Nunca en un sofá o bajo las sábanas.
El alimento llega de nada, el aire del vacío.

Me transformo en pez que respira de su ahogo,
una espléndida carencia tan grande como Dios.

Arrorró mi muerte...arrorró mi niña.
Duérmete pronto,  vida mía,
en mí tan muerta como tú tan viva.

Muérete en mí,  vida mía, 
para que viva -viva de muerte- y no de vida.

5 comentarios:

Andrés. dijo...

¡Formidable, amiga! Me encanta este poema reflexión, por su belleza y lo que sugiere. Un fuerte abrazo desde Canarias.

Andrés. dijo...

¡Formidable, amiga! Me encanta este poema reflexión, por su belleza y lo que sugiere. Un fuerte abrazo desde Canarias.

alston dijo...

Esa es la dialéctica que hay entre vida y muerte. Pero estando vivos, para poderlo comentar... Porque estando muertos, solo quedan las tumbas silenciosas..

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Es amarga la existencia
y la pena consentida,
pa'evitar tanta indolencia...
mejor estar muerto en vida.

Un abrazo, Clara, encantado de pasar a visitarte.

Pedro Olvera Martínez dijo...

Las visiones que uno percibe y reconstruye al interior de tu poema son sublimes.

Habitar la muerte de uno con todas las cosas para que esas cosas se vuelvan una lúcida metáfora de la vida es un privilegio de muy pocos.

Muchas gracias, querida Clara, por compartir.