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martes, 22 de julio de 2014

Decálogo agudo

(Poema leído durante mi participación en el XIV Festival internacional de poesía de Cali este mes)


No voy a conformarme con mi cuerpo,
en alguna palabra estará mi clave.

Antes que alguien note mi ausencia,  
encontraré un pasadizo hacia el árbol
                   o hacia la trashumancia.

No voy a cargar tampoco con mis creencias.
Que los bolsillos son bocas y no destinos.

Me transformaré de pronto en retazo de fiera.

Amnésica de mi óxido,
buscaré la humedad de todo lo negado sobre la  tierra.

Todas las sumatorias dan cero,
todo cálculo viaja hacia el infinito.
¿Por qué tengo que tener peso y un nombre?

Olvidaré ese nombre,
para recordar las voces que me llamaron.

Olvidaré mi cuerpo
para recuperar la mano levitante
del hombre que siendo mío,
confió mil veces en la distancia.

No quiero aceptarme como si nada,
inyectada de vida y aérea.
Un disfraz puede ser más valioso que un fantasma.

No pienso dormir al otro lado de la vigilia
pues una hora larga se volvió mi tiempo.
El tiempo debe ser combustible,
ser el verdadero creador,
tener su misma crueldad.

No quiero ser otra,  ni  la misma,  ni nadie.

De todas maneras me deshago,

como un abismo más allá.

1 comentario:

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Ese volverse naturaleza
viva en su fragancia
extensa en su vida
hace del poema una conjunción
de sensibilidad bella