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jueves, 17 de diciembre de 2015

RUTA DE VIAJE

No temas a la distancia.

Es la que nos une.

Entre más lejana está la meta
más profundo debe ser el sueño.

Entonces sueña.
Sueña hasta el infinito,

porque nuestra meta es imposible.


martes, 8 de diciembre de 2015

REVISTA DE POESÍA CLAVE

INVITO A LEER ESTA REVISTA QUE CONTIENE MAGNÍFICO MATERIAL EN ESTE LINK:

http://www.revistadepoesiaclave.com/principal



MANIFIESTO

Escribo para cometer incesto con palabras de mi carne. Para extraerles su furia amniótica. No necesito una mano que me sostenga, solo aspiro a un coágulo de tinta. Escribo a perpetuidad. Con varios corazones al tiempo. Descubro verbos de cuerpos elásticos. Le hablo a dioses en ayuno. Me estiro hasta magnetizarme, hasta repeler la sumisión de mis pies. A veces toco la hora más alta. Ahí no existen bolas de nieve ni terremotos, ni mujeres con cuchillos. Ahí no necesito lágrimas: las desgraciadas no pueden volar. Condenadas a caer a tierra junto con las aves del polvo. Ahí no hay lágrima que justifique escribir el sufrimiento.

(POEMA PUBLICADO CON OTROS DE MI AUTORÍA EN LA REVISTA VIRTUAL DE POESÍA "CLAVE" - 22 de noviembre de 2015)

domingo, 18 de octubre de 2015

ANIMALARIO "GUSANOS"



Estoy hecha de gusanos.

Su sabiduría me invade.
Me comparten desde ahora con una  noche consagrada,
                                               con la saliva y con el lodo.
Aúllo con mis gusanos y parecemos bocas,
eternos delirantes sobre biblias y huesos.
Hechos de un suave despojo, intercambiamos hambres.
.
Los llevo dentro, nostálgica de algo que retrocede en mí.
El tiempo nos encoge al tamaño del adiós.
Conmigo reptan hacia algún paraíso, ciegos y con fe.

Carcomemos el pasado hacia un portón sin fondo
y su silencio tibio es un gesto de perdón.

Mis gusanos son la más bella sustancia y el baile más poético.

sábado, 15 de agosto de 2015

¿Otra vez instrucciones para ser feliz?






























No me interesan las verdades
porque son otra mentira.

Me seduce una canción,
la velocidad de sus tonos musicales,
la bella forma como son perseguidos
por los duendes que hoy disfrazo.

No me interesan las matemáticas
con su crueldad,
con su mirada violeta.
Quiero entrar en alguna tempestad
de esas que acaban en tres mili segundos
o en un terrón de azúcar y su locura,
en su baile de gitano,
en su pasión sudorosa.

¡Un terrón de azúcar podría ser mi salvación!

O mejor una historia recién inventada
de esas que nunca me contó mi madre.

Vengo de no sé dónde,
-un lugar que conozco bien-
y voy hacia quién sabe cuándo
-es decir-
voy convencida de no sé qué.

Así es la vida.

No me interesan las verdades.


domingo, 12 de julio de 2015

Reseña de mi libro "Huecos en la luz" por el escritor Carlos Fajardo.

A continuación esta reseña, leída durante la presentación del libro en la Casa de Poesía Silva, el pasado 30 de abril.



HUECOS EN LA LUZ  DE CLARA SCHOENBORN
Casa de Poesía Silva
Bogotá, abril 30 de 2015
Por Carlos Fajardo Fajardo

La poeta Clara Schoenborn colombo-alemana, nació en Cali. Su poesía  está incluida en diversas antologías y ha publicado entre otros poemarios El amor es mi Último Veneno (2012),  Búsquedas y encuentros (2011); Los Oficios en Clave de Atenea (2011).  Obtuvo Mención de  Honor en el Concurso Nacional “La poesía de los Objetos”, convocada por la Casa de Poesía Silva en el 2012.

En esta ocasión tengo el gusto de presentarles su poemario Huecos en la Luz publicado por Ediciones Torremozas en Madrid España, en el  2014.

En la introducción de este  poemario se lee: “este libro está inspirado en la vida y obra de Alejandra Pizarnik, esa mujer que durante su corta vida suplió con poesía las muchas carencias de su trasegar, alumbrando conversos las sombras de sus días…”. Tal es la intención pulsional de este poemario; tal su apuesta de lenguaje, es decir, establecer un diálogo con el espíritu, la obra, la lucidez de Alejandra Pizarnik. Desde ese momento entendemos que es un libro-diálogo, un libro de intercambios de intimidades, de secretos y vasos comunicantes entre los sentidos profundos de dos mujeres que entrecruzan sus espacios para construir el deseo de nombrarse. Unas muy significativas simbologías existenciales sirven en estos intertextos vitales: la lucha con la palabra, los miedos compartidos, el jardín y las lilas, los viajes interiores, la intimidad frente a lo real, la infancia, las desgarradas muñecas.

La autora de Huecos en la Luz encuentra un corpus común con Alejandra en la lucha con el lenguaje, desde él, contra él y por él. Pero hablar del otro es en realidad hablar de sí mismo. Dicho diálogo establece una mismidad interior, con la cual eleva su edificio poético. Es un diálogo entre dos soledades, es decir, un verdadero diálogo. La poesía adquiere así su verdadera grandeza: es intimidad y soledad solidaria. “Como un agua que trepa por sí misma y así se convierte en aire”, dice Clara en sus versos. Ese aire quizás sea el aire de la Pizarnik y la transparencia de todos.

De modo que la poeta Clara edifica su propia voz a través de las voces espirituales de Alejandra. Capta, con la sensibilidad de un barómetro vital, las presiones de esa atmosfera existencial, tal grávida y etérea como lo fue la poesía de la poeta argentina. Asimila, siente el peso de dicha presión del lenguaje y lo transmuta en su propia voz, en su propia tonalidad y angustia tan auténticas en su pasión. La poesía se concibe de esta forma no solo como un homenaje o un simple reconocimiento, sino como un agradecimiento un dar las gracias a una obra que se ha vuelto antorcha en medio de la oscuridad, o bien, luz con la que se asume el abismo y se entienden las penumbras.

El segundo capítulo de este poemario se titula “Árbol de Diana”, estableciendo de nuevo un rico diálogo con el libro de Alejandra Pizarnik del mismo nombre. “Cada uno de los poemas de Árbol de Diana, escribe Clara Schoenborn, fueron entonces mi inspiración para otros poemas que no pretendían, en ningún caso repetir lo mismo, sino más bien incorporarlos dentro de una universalidad poética…”. De manera que en este libro podemos aventurarnos a asegurar que el poeta, cada poeta, es uno y todos los poetas. Está lleno de las voces de todos. Interior-exterior, palabra adentro y a la intemperie. La poesía se asume como un hilo creador comunicante; funda al otro desde el sí mismo y al yo desde el nosotros. Es pues, un intercambio de sensibilidades entre el libro lúcido, doloroso y de perpetuos abismos de la Pizarnik con los singulares abismos y cimas poéticos-existenciales el que encontramos en este poemario que hoy presentamos, libro que asume como un desafío, un viaje por la cuerda floja de la existencia, escrito con coraje, determinación, plenitud y estremecimiento.

sábado, 6 de junio de 2015

Caballitos de mar




He pensado que desde hace mucho permanezco suspendida en un día de mi infancia. Desde entonces estoy ahí, a pesar de la rotación del espejo y a pesar del descenso de mi voz. Sobre el escenario,  he sido Andrómaca o Medea, los caminos han destruido mis pies y en la mañana guardo en desorden las copas. Pero nada puede evitar que todos los días terminen siendo ese día y que el dormir sea el pasadizo por el cual traslado,  de sol a sol,  su inocencia combativa, ese polígono ingenuo y feliz ante la eminencia de la realidad. Fue un día de la infancia que sólo recuerdo porque decidí que nunca terminara,  y esa fue mi forma de inventar la vida muy lejos y muy cerca de mí.

viernes, 24 de abril de 2015

LECTURA EN LA CASA DE POESIA SILVA

Es un honor y una gran alegría la invitación recibida por  la Casa de Poesía Silva de Bogotá para presentar mi libro "Huecos en la luz" (editado por Ediciones Torremozas, España)  el próximo jueves 30 de abril  a las 6:30 pm. 
Espero compartirlo con mis amigos poetas de la capital y con mis compañeros de letras de Cali y del resto del país que se encuentren presentes con motivo de la Feria del Libro. 
Para mí esta es una ocasión muy especial.





martes, 10 de marzo de 2015

Éxodo



He vuelto a ser la misma de antes,
la que finge caminar el mundo
subterránea en sus cuatro soledades.


He vuelto a arrastrar con dificultad mi cuerpo
para acercarlo a esa otra que nunca está,
        -hueco de huesos.


Estaba esperándome a mí misma
en la última esquina dónde fui feliz
                             -hace mil años-
cuando ser desgraciada era mi libertad,
                      -mi vestido invertebrado.


Ningún beso me pudo corromper,
nada logró alejarme del fin del mundo,
arrancadora de eucaliptos,
desertora de las retaguardias.