Cuando alguien contempla una lápida, intuye su ataúd. 💥 Brindamos con dos copas que deseaban quebrarse. 💥 Cuando la tierra siente sed se forma un diluvio. 💥 Walter Iannelli (In memóriam) ¿En qué silencio me señalarás ahora el camino del poema? ¿En todos? 💥 Hay palabras que nos han acompañado toda la vida y, aun así, jamás las hemos dicho. 💥 Morir es simplemente dejar de recordar. 💥 Cuando muera, seré mi propia ausencia. 💥 ¿Si la realidad brotó de la nada, entonces estamos hechos de nada? ¿Soñarán algunas palabras con ser otras? 💥 Las letras de una palabra son los barrotes de su cárcel. 💥 Tal vez todas las palabras en el fondo dicen la misma cosa. 💥 Vida: viertes ansias en cuerpos que viajan hacia la nada. 💥 Inventamos palabras para no sentir miedo 💥 Eres una nada de siete ojos el ciego de ti mismo 💥 Hoy quiero describirte, así, con forma de poema. Las demás formas ya no existen. 💥 Así es como muere un árbol: Deja caer sus ram...
Si la vida, a mis doce años, era un despertar, poco después, cuando descubrí la poesía, fue como regresar al vientre materno: un líquido amniótico tibio y cristalino en el que floto desde entonces, renaciendo con cada poema que ve la luz, con cada lugar al que arribo, arrojada por su propia inercia. Hace unos días, el misterio de la poesía me llevó hasta Salamanca. Como otras veces, me pregunté cómo logró conducirme hasta allí, cuándo se gestó este designio, cómo y por qué sucedió. Pero, como siempre, obedecí. A pesar de tantas preguntas sin respuesta, obedecí. Caminé en esa nebulosa mágica, un poco a tientas, con pasos titubeantes de recién nacida. Tambaleante, crucé mares hasta ese puerto en la distancia. Un destino que siempre es el mismo, sin importar dónde ni cuándo: la misma luz titilando tímidamente en los versos, la misma búsqueda ansiosa de un destello milagroso en la palabra, una chispa mínima, quizás, algo imperceptible pero esencial: una bocanada de oxígeno para seguir el c...
Comentarios