CABALLITOS DE MAR
Pienso que desde hace mucho permanezco suspendida en un día de mi infancia. Desde entonces resido ahí, a pesar del espejo y su mal y a pesar del hueco en mi voz. Sobre el escenario, he sido Andrómaca y al tiempo Medea, los caminos han destruido mis pies y en la mesa miro en desorden las copas. Pero nada puede evitar que todos los días terminen siendo ese día y que el dormir sea el túnel por el cual traslado, de sol a sol, esa inocencia combativa, su polígono ingenuo y feliz, tan lejanos a la realidad. Día de la infancia que sólo recuerdo porque decidí que nunca terminara, y esa fue mi forma de inventar la vida, lejos, muy lejos, cerca, muy cerca de mí.